Hay esperanza y no tenemos miedo: Barcelona tiene salvación y Svetlana te (en)cantan la solución
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Fotos (c) Xavi Torrent
Si estuviste allí, lo notaste. Estamos seguras. Ambiente electrizado, como cuando los animales levantan las orejas porque saben, antes que nosotros, que algo fuerte está a punto de pasar. Noche de sábado y escenario grande, remate y cierre de la música popular de La Mercè 2026. Quien lo programó sabía lo que hacía: el trueno, al final de la traca. Abrían Al·lèrgiques al Pol·len, ni un tío en el escenario, cantando "No estàs entenent res". Ahí estaba la intro con aviso para navegantes que dio paso al show festivo de La Pegatina y de ahí a la coronación de Love Of Lesbian con un espectáculo que hasta drones tuvo. Manolo García fue invitado y, además de cantar, dijo que "reír y estar alegre también es una forma de revolución". LoL terminan y aterrizan los drones, hay cambio de público pero en la foto la masa sigue estando. La masa está porque las masas tienen el instinto del animal y la masa social se autoconvoca intuitivamente cuando huele el ritual.
Y Júlia y Roc, Svetlana, que habían llegado un ratito antes al backstage del Bogatell tan tranquilos desde el Poblenou, encendieron la mecha de la traca conscientes del hito que estaban a punto de conseguir, pero con más ganas de pasarlo bien que traicionados por los nervios o el miedo. Y dicho y hecho: fundido a negro, sampler de alerta mundial atronador y redoble de toms del batería para entrar con "TOI PEGAO" y enlazar con "I <3 BCN" y desatar el aquelarre. Acompañados por primera vez de batería, guitarrista y teclista, y con un cuerpo de baile elevado a seis bailarines, Svetlana dispararon un repertorio salvaje de solo temazos que en poco más de una hora puso la noche patas arriba.
Frescos y espabilados como ellos solos, divertidísimos y con tantas ganas de Bogatell y de comerse aquella noche como de hacérnoslo pasar bien sin callarse ni una, Júlia y Roc se dieron cuenta de que cuanto más avanzaba el show y más daban, más quería la gente. De juerga y de caña. Crescendo de hits que sonaron y se pudieron ver como nunca, crescendo de excitación generalizada entre el público y crescendo de comunión: banda sonora y sentir popular se abrazaban al ritmo de "No Passaran" y "Puta Israel" y bailaban al grito del bombo sintético a negras surfeado ahora por un ventilador rumbero o un sinte de eurodance.
Con solo sesenta minutos de música en directo tuvimos claro que Barcelona no está perdida, que Barcelona se queda. En el país, y en la escena, hay esperanza porque la juventud es lista y no tiene miedo, y no van a pedir permiso para bailárselo todo.

Foto (c) Gemma Martz
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(inicio en 04:34:20min)
SVETLANA en el Sant Jordi Club!
